Imagen ilustrativa ↑
«Fui joven, og ya soy viejo, pero nunca he visto desamparado al justo, ni a su descendencia mendigando pan.»
Esta hermosa promesa se encuentra en el Salmo 37:25. ¿Cómo podemos aprender a confiar plenamente en Dios? Hay dos razones maravillosas y fundamentales. En primer lugar, podemos confiar en Dios porque Él se ha comprometido con Su propia palabra y nos ha dado hermosas promesas de protección para Sus hijos. En segundo lugar, al mirar hacia atrás y recordar nuestro caminar, podemos testificar de cómo la fidelidad de Dios siempre nos ha sostenido. Cuando hemos clamado al Señor por amparo y auxilio en los momentos de dificultad, Él se ha hecho presente de manera admirable, mostrándonos una salida y guiándonos con bien a través de cada prueba. Tal como lo expresa el salmista aquí, Dios jamás abandona a Sus hijos en los tiempos de aflicción. Si Él entregó con tanto amor a Su propio Hijo en la cruz por nuestros pecados, ¿cómo permitiría que seamos quebrantados por las dificultades de la vida? Esto no significa que nuestra fe no sea probada, pero sí tenemos la certeza de que saldremos de cada prueba con una fe aún más fuerte y renovada en el amoroso cuidado y la protección de nuestro Padre Celestial.
Imagen ilustrativa ↑
«Fui joven, og ya soy viejo, pero nunca he visto desamparado al justo, ni a su descendencia mendigando pan.»
Esta hermosa promesa se encuentra en el Salmo 37:25. ¿Cómo podemos aprender a confiar plenamente en Dios? Hay dos razones maravillosas y fundamentales. En primer lugar, podemos confiar en Dios porque Él se ha comprometido con Su propia palabra y nos ha dado hermosas promesas de protección para Sus hijos. En segundo lugar, al mirar hacia atrás y recordar nuestro caminar, podemos testificar de cómo la fidelidad de Dios siempre nos ha sostenido. Cuando hemos clamado al Señor por amparo y auxilio en los momentos de dificultad, Él se ha hecho presente de manera admirable, mostrándonos una salida y guiándonos con bien a través de cada prueba. Tal como lo expresa el salmista aquí, Dios jamás abandona a Sus hijos en los tiempos de aflicción. Si Él entregó con tanto amor a Su propio Hijo en la cruz por nuestros pecados, ¿cómo permitiría que seamos quebrantados por las dificultades de la vida? Esto no significa que nuestra fe no sea probada, pero sí tenemos la certeza de que saldremos de cada prueba con una fe aún más fuerte y renovada en el amoroso cuidado y la protección de nuestro Padre Celestial.
Temas de bendición para hoy:

































































































































































































