Los 12 pilares fundamentales de la cruz:
JESÚS expió todos los pecados del mundo «una vez y para siempre», de modo que Dios tiene el fundamento divino y justo para perdonar nuestras ofensas. Aquel que no conoció pecado, por nosotros fue hecho pecado. Nuestras faltas no solo son cubiertas, sino borradas por completo del registro celestial.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de toda culpa.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de la condenación del pecado.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de una mala conciencia, dándonos paz.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de la vergüenza del pecado.
Por lo tanto, Dios puede librarnos del temor a la muerte, porque a través de la sangre de Jesús, el poder de la muerte ha sido vencido y las puertas del cielo se han abierto para nosotros.
Dios nos concede libre acceso al trono de la gracia en los cielos, mediante el poder de la sangre de Cristo.
Dios nos bendecirá con un cuerpo nuevo y celestial gracias al poder de la cruz, pues la gloriosa resurrección de Jesús fue el fruto de su obra consumada en el Calvario. Esta misma promesa llena de esperanza a todo aquel que cree.
Dios ha pagado el precio completo por todas nuestras ENFERMEDADES y anhela librarnos de TODAS ellas. La enfermedad vino como consecuencia del pecado; pero al ser expiado el pecado, la enfermedad pierde todo derecho de habitar en nosotros.
Dios puede librarnos del dolor y del sufrimiento, porque Él mismo cargó con nuestros dolores.
Dios nos ha dado un Sumo Sacerdote perfecto ante su trono celestial, quien presenta su sangre preciosa, asegura nuestra salvación eterna e intercede con amor por nosotros.
La cruz es el sagrado cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento que debían realizarse para nuestra redención.
La cruz es el centro del universo.
Los 12 pilares fundamentales de la cruz:
JESÚS expió todos los pecados del mundo «una vez y para siempre», de modo que Dios tiene el fundamento divino y justo para perdonar nuestras ofensas. Aquel que no conoció pecado, por nosotros fue hecho pecado. Nuestras faltas no solo son cubiertas, sino borradas por completo del registro celestial.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de toda culpa.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de la condenación del pecado.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de una mala conciencia, dándonos paz.
Por lo tanto, Dios puede librarnos de la vergüenza del pecado.
Por lo tanto, Dios puede librarnos del temor a la muerte, porque a través de la sangre de Jesús, el poder de la muerte ha sido vencido y las puertas del cielo se han abierto para nosotros.
Dios nos concede libre acceso al trono de la gracia en los cielos, mediante el poder de la sangre de Cristo.
Dios nos bendecirá con un cuerpo nuevo y celestial gracias al poder de la cruz, pues la gloriosa resurrección de Jesús fue el fruto de su obra consumada en el Calvario. Esta misma promesa llena de esperanza a todo aquel que cree.
Dios ha pagado el precio completo por todas nuestras ENFERMEDADES y anhela librarnos de TODAS ellas. La enfermedad vino como consecuencia del pecado; pero al ser expiado el pecado, la enfermedad pierde todo derecho de habitar en nosotros.
Dios puede librarnos del dolor y del sufrimiento, porque Él mismo cargó con nuestros dolores.
Dios nos ha dado un Sumo Sacerdote perfecto ante su trono celestial, quien presenta su sangre preciosa, asegura nuestra salvación eterna e intercede con amor por nosotros.
La cruz es el sagrado cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento que debían realizarse para nuestra redención.
La cruz es el centro del universo.
Temas de bendición para hoy:

































































































































































































