Los vehículos sin conductor, trenes y aviones sufrirán accidentes. ¡Se escuchará un gran clamor por todo el mundo! Millones de personas, en una fracción de segundo («en un momento, en un abrir y cerrar de ojos», 1 Corintios 15:52), desaparecerán de las pantallas de televisión, escuelas, oficinas, paraísos vacacionales, hoteles y miles de lugares más.
Aquí no habrá ningún «preludio» de lo que está por acontecer, ni tiempo para prepararse.
Entonces ocurrirá el milagro más grande de la historia: el Rapto de la iglesia de Dios habrá tenido lugar. Quienes no estuvieron listos quedarán atrás. Se llenarán de temor, de dudas y de desconcierto al ver que algunos de sus seres más queridos han desaparecido sin dejar rastro. ¿Qué habrá sucedido en el mundo? ¿A dónde se habrán ido? Sobre este acontecimiento, Jesús nos dice:
«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.»
1 Tesalonicenses 4:16–17
Todos los creyentes recibirán cuerpos nuevos, celestiales e incorruptibles, semejantes al cuerpo de la resurrección de Jesús (1 Corintios 15:51–54; Filipenses 3:21; 1 Juan 3:2). La palabra utilizada aquí para «aire» se refiere al aire mismo que respiramos. Nos encontraremos con Jesús y con todos los creyentes en algún lugar de la atmósfera, allí donde el «príncipe de la potestad del aire» (el diablo) gobierna (Efesios 2:2). Aquí, Jesús demostrará Su soberano poder sobre el reino de las tinieblas.
El arrebatamiento ocurre por dos hermosas razones: en primer lugar, porque Dios pondrá fin a la dispensación de la iglesia. Y en segundo lugar, para librar a Su amada esposa de la ira venidera (1 Tesalonicenses 1:10).
«Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.»
1 Tesalonicenses 5:9
Jesús nos promete: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.»
Juan 14:2–3
La segunda venida de Jesús consta de dos etapas. Primero: el Arrebatamiento, un advenimiento invisible, puramente para Su esposa, con el fin de recogerla y llevarla al cielo. Después, vendrá acompañado de Su esposa: la venida visible de Jesús a la tierra, donde «todo ojo le verá» (Apocalipsis 1:7). Justo después del arrebatamiento, solo quedarán aquí personas que no han sido salvas, quienes inventarán muchas explicaciones para este fenómeno. ¿Habrán sido llevados por ovnis? Solo hay una respuesta verdadera a este misterio: el «Esposo», Jesucristo, ha venido a buscar a Su «esposa» (Mateo 25:6).
En ese tiempo, justo después del arrebatamiento, se manifestará el Anticristo (1 Juan 2:18, 22; 2 Juan 1:7; 2 Tesalonicenses 2:6–8; Apocalipsis 13). Él se convertirá en un líder político y religioso mundial (Apocalipsis 13:3). Junto con su colaborador más cercano, el falso profeta, impondrá la marca de la bestia en la frente o en la mano derecha de sus seguidores—probablemente un microchip y un tatuaje—para tener un control económico y religioso sobre la humanidad (Apocalipsis 13:16–17). Él intentará cambiar las leyes de Dios y atacará a quienes reciban a Jesús en ese tiempo (Daniel 7:25). Muchos sufrirán el martirio (Apocalipsis 6:9–11).
Grandes juicios caerán sobre la tierra. Tres cuartas partes de la población mundial perecerán; quedarán muy pocos hombres (Isaías 13:12). Puedes leer sobre este período de 7 años de tribulación entre los capítulos 6 y 19 de Apocalipsis. El juicio de Dios sobre el pecado vendrá en forma de siete sellos, siete trompetas y siete copas (Apocalipsis 6–18). Grandes terremotos, lluvias de meteoritos y «una gran montaña ardiendo en fuego» golpearán la tierra (Apocalipsis 6:13; 8:8).

Hambre, sequía, anarquía y enfermedades azotarán la tierra. Siete años después de que el Anticristo se haya manifestado y convertido en el líder mundial, Jesús regresará para juzgar al mundo con justicia. Entonces todo el mundo «verá al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mateo 24:30; Apocalipsis 1:7). Los creyentes regresarán con Él a la tierra «en caballos blancos» (Apocalipsis 19:14). «Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos» (Zacarías 14:4). El mundo se reunirá entonces ante el trono de Su gloria; los no creyentes estarán a la izquierda y los creyentes a la derecha. Los no creyentes que no estuvieron preparados perecerán (Mateo 25:31–46). El Anticristo y el falso profeta serán lanzados vivos al lago de fuego (Apocalipsis 19:20, siendo los primeros en llegar allí).
Después de esto, Jesús reinará como Rey de reyes. Gobernará sobre toda la tierra durante un milenio de paz desde Jerusalén (Apocalipsis 20:4–6; Salmo 2). El gran engañador, el diablo, será atado y arrojado al abismo, la prisión divina para los espíritus caídos (Apocalipsis 20:1–3).
Poco después de que el Reino Milenial llegue a su fin, la tierra y todo el universo conocido dejarán de existir, siendo consumidos por el fuego (2 Pedro 3:13; Mateo 24:35; Apocalipsis 21:1). El diablo será lanzado al «lago de fuego y azufre», donde ya se encuentran el Anticristo y el falso profeta (Apocalipsis 20:10). El día del Juicio Final habrá llegado.
«Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»
Apocalipsis 20:15
La gloria del cielo y la espléndida «santa ciudad, la nueva Jerusalén» (Apocalipsis 21:2) descenderán sobre la tierra nueva. Está construida de oro celestial puro, en forma de cubo, con más de dos mil kilómetros por cada lado (Apocalipsis 21:9–21).
El Paraíso habrá sido restaurado, pero en una forma aún más maravillosa que el primero, revestido de incorruptibilidad y de una resplandeciente gloria celestial.
En los últimos años se ha predicado muy poco sobre el fin de los tiempos. Solo una pequeña parte de los predicadores actuales habla de las señales de los tiempos y del regreso de nuestro Señor. Sin embargo, Dios desea que este mensaje de esperanza sea anunciado.
Jesús nos dice:
«Y a la medianoche se oyó un CLAMOR: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!»
Mateo 25:6
Jesús desea que proclamemos esto con gozo para que las almas busquen la salvación antes de que sea tarde. Si estás leyendo esto y aún no has alcanzado la salvación, te invitamos a reconciliarte con Dios, creyendo de corazón que Jesús murió por todos tus pecados. Él anhela perdonarte y regalarte la vida eterna. Arrepiéntete de tus faltas y pídele que more en tu corazón. ¡Aprende más sobre el camino de la salvación en esta guía!
También puedes adquirir mi libro sobre el fin de los tiempos y la segunda venida de Jesús. Allí podrás profundizar sobre los maravillosos acontecimientos que están por venir: «Pronto viene Jesús – El plan de Dios para el fin de los tiempos.»

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¡Que el Señor te bendiga grandemente!
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