Busca por TEMA

Busca en TESOROS DE SABIDURÍA
Llamados a ser testigos
En la Biblia, los creyentes reciben muchos títulos. Uno de ellos es la palabra testigo. Jesús dijo:
«Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos».
Hechos de los Apóstoles 1:8
Un testigo no debe contar nada más que aquello que ha visto, oído y experimentado. Nuestro llamado no es el de ser expertos en un tema, sino compartir nuestra experiencia personal con el Señor. Tu testimonio es una de las armas más poderosas que tienes para dar testimonio ante quienes aún no conocen a Cristo. Nadie puede refutar lo que tú mismo has vivido. En el capítulo 26 del libro de los Hechos, puedes leer cómo Pablo testificó ante el rey Agripa sobre cómo fue salvo por la gracia de Dios.
Su testimonio tiene tres puntos: Primero, cómo era su vida antes de ser salvo (Hechos 26:2–11). En segundo lugar, cómo fue salvo (Hechos 26:12–18). Y en tercer lugar, cómo es su vida ahora, después de haber sido salvo (Hechos 26:19–23).
De esta manera tú también puedes estructurar tu propio testimonio. Escríbelo en un máximo de trescientas palabras. Evita los tecnicismos religiosos y memorízalo con fe. Una vez que lo hayas hecho, verás cómo el 50 por ciento del temor a testificar desaparece. Y recuerda siempre: recibe la plenitud del Espíritu Santo y permite que su santo poder te guíe en tu labor de ganar hermosas almas para Dios.
La evangelización es la tarea más importante de la iglesia. Estadísticamente, el 95 por ciento de los cristianos nunca ha guiado a otra persona hacia la salvación. No todos tienen el ministerio de evangelistas, pero a todos se nos ha concedido participar en el «ministerio de la reconciliación» (2 Corintios 5:18). «El que gana almas es sabio». (Proverbios 11:30) Pide a Dios su divina sabiduría, y tú también prosperarás en esta hermosa misión.
