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La resurrección de Jesús: el «recibo» de Dios
La resurrección de Jesús es la prueba, la garantía de que todos los pecados y todas las enfermedades han sido pagados por completo. Si Jesús no hubiera pagado por absolutamente todos los pecados y absolutamente todas las enfermedades, Dios no lo habría resucitado de entre los muertos.
Su resurrección nos muestra dos verdades fundamentales: podemos estar seguros de que su muerte es el pago perfecto por todos los pecados y enfermedades de la humanidad.
«Porque habéis sido comprados por precio.»
1 Corintios 6:20
En segundo lugar, su resurrección es también la prueba de que Él es el Hijo de Dios:
«... y que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.»
Romanos 1:4
Dios nos ha dado una prueba visible sobre la cual podemos edificar nuestra fe. No se trata de fábulas, sino de hechos históricos reales, que la Biblia llama «pruebas indubitables» (Hechos 1:3). No creemos en fantasías. El cristianismo es una fe basada en la revelación divina que se apoya firmemente en la historia real.
