Tesoro de Sabiduría

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El lugar del sufrimiento en la vida de fe

Ana, la madre del profeta Samuel, no podía tener hijos, lo cual era motivo de gran tristeza y dolor en su corazón. En una ocasión en que su familia fue al templo del Señor, ella se acercó a orar en silencio, pidiendo ser sanada de su esterilidad. Pensando en esto, me pregunto: ¿damos cabida a la tristeza en nuestro mensaje de fe? No podemos pretender que todo sea siempre gozo y victoria. El sufrimiento es parte de la vida y puede manifestarse de diversas maneras. Los tiempos difíciles nos llegan a todos, tanto a los predicadores como a cualquier creyente.

En la historia de Ana, se nos dice que Penina, la otra esposa de su marido, la irritaba y la angustiaba, pues ella sí era fértil y había tenido muchos hijos.

Respecto a Ana, la Palabra nos dice:

«Ella, con amargura de alma, oró a Jehová y lloró abundantemente.»

1 Samuel 1:10

Ella oraba en silencio desde lo profundo de su corazón, moviendo solo sus labios. El sacerdote Elí pensó que estaba ebria, pero ella lo negó con firmeza, explicándole que lo que tenía era una gran pesadumbre en su alma.

«He derramado mi alma delante de Jehová.»

1 Samuel 1:15

Entonces Elí le dirigió estas palabras de paz y esperanza:

«Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.»

1 Samuel 1:17

Al año siguiente, Ana dio a luz a un niño al que llamó Samuel, quien llegaría a ser el gran profeta de Israel.

¿Puede surgir algo bueno del dolor y la aflicción? ¡Esta preciosa historia nos demuestra que sí! En medio de la necesidad, elevamos oraciones que conmueven el corazón de Dios. No son rezos superficiales, sino clamores nacidos de un alma necesitada, y esas oraciones agradan al Señor. La Biblia nos habla a menudo de clamar a Dios en el día de la angustia. Entrega hoy tu dolor al Señor: el dolor de la soledad, el de la enfermedad, la espera por una oración no respondida, la falta de empleo, la injusticia o el desprecio en el trabajo, o la profunda tristeza de ver que tus seres queridos aún no han conocido la salvación. Llévalo todo ante Aquel que puede transformar la noche de tu alma en un nuevo amanecer y «suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).

Toda bendición proviene de Jesús. ¡Que el Señor te bendiga grandemente en este día!

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DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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