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Allí te hablaré
Tienes dificultades para oír mi voz y me pides dirección. Escucha: tengo mucho que decirte, pero las muchas distracciones y preocupaciones que te rodean impiden esa comunión íntima que necesito para poder revelarte mis pensamientos y planes para ti. No te he olvidado, pero tú te has olvidado de mí. Siéntate con tu Biblia, cierra la puerta detrás de ti y mantén todo ruido alejado de tus oídos y de tus ojos. Allí te hablaré. Allí me encontrarás. Allí te compartiré mis más íntimos pensamientos y planes para ti. Haz de esto un encuentro diario. Esto desbaratará los planes del enemigo y lo llenará de frustración. Este es TU día, no el de él.
