Busca por TEMA
El milagro de hoy
Libre del dolor de amor con la Gracia de Dios
Tenía el corazón destrozado por amor, y por eso te llamé para pedir oración. Era un dolor muy profundo. Tú oraste por mí y, al colgar el teléfono, ¡comencé a reír! En ese mismo instante, la pena de amor desapareció. A pesar de haber estado enamorado de esa mujer durante mucho tiempo, desde ese día no he vuelto a sentir tristeza por ella. De esto hace ya dos o tres años.

