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El milagro de hoy
El bebé lloraba de día y de noche, pero en nuestra fe sabemos que cada clamor es escuchado por el Señor
El nietecito de tres meses en Sola lloraba día y noche. Era una situación muy estresante para los padres, debido a la falta de sueño. Estaban desesperados. ¿Qué podían hacer?
El bebé sufría por unas heridas que no querían sanar. La abuela Unni, desde el norte de Noruega, llamó a Svein-Magne, y él oró por el bebé. Justo después de la oración de fe, el bebé dejó de llorar. Ahora el bebé duerme plácidamente tanto de día como de noche, para gran alegría y bendición de sus padres.
Ya han pasado seis meses desde que Dios en su infinito amor sanó al bebé. Ahora todo es paz, gozo y felicidad.

