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El milagro de hoy
Perseveró con esfuerzo durante cinco años
Hace cinco años, comencé a sufrir de una sudoración anormal. Los médicos me decían que el medicamento que estaba tomando no tenía nada que ver con eso. Padecía de "hipersudoración": sudaba todos los días en los dedos de los pies, en la cara, en las manos... de hecho, en todo el cuerpo. El sudor corría por mi rostro. Tenía que ducharme cada dos horas y gastaba mucho dinero en desodorantes para evitar el mal olor. Esta situación afectaba mi vida social; me aislaba de las personas y me sentía muy sola. Pero un día, sentí en mi corazón llamarte. Oraste por mí, pidiendo en el nombre de Jesús que esa sudoración desapareciera. Desde ese instante, comencé a mejorar más y más cada día. Después de un mes, estaba completamente sana. Ya ha pasado un año desde que fui sanada de esta molesta aflicción, y ya no necesito ducharme varias veces al día. Dios, en su infinita bondad, me ha bendecido con una vida mucho mejor. ¡Ahora disfruto de una hermosa vida social rodeada de muchas personas!

