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7 de junio
Dios ve que hay una gran necesidad de sanidad:
No hay quien defienda tu causa para sanar tu herida; no hay para ti medicina que pueda curarte.
Jeremías 30:13
Testimonio de fe
Fibrilación auricular
Durante un año sufrí de mucha fibrilación auricular y me costaba mucho respirar. Te llamé cuatro o cinco veces para pedir oración. Después de esto, fui a que me examinaran en el hospital de Kirkenes, donde me hicieron un electrocardiograma (ECG). El médico pudo constatar entonces que ya no tenía fibrilación. Le conté que me había puesto en contacto contigo y que habías orado por mí. Él ya sabía de ti, porque te había visto en la televisión.
Fractura de espalda
Hace unos dos años me caí y me fracturé la espalda. Tras aquel accidente, quedé con un dolor de espalda muy fuerte. Entonces me comuniqué contigo. El dolor de espalda desapareció y fui sanado casi en el mismo instante en que oraste.
