6 de diciembre

Jesús ha vencido al diablo, quien está detrás de las fuerzas de la muerte:

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Hebreos 2:14–15

Testimonio de fe

Arritmia cardíaca

Hace dos años comencé a sufrir de arritmia cardíaca. Era algo casi insoportable. Este problema en mi corazón hacía que me sintiera completamente sin fuerzas en todo el cuerpo. Decidí llamarte para pedir oración. Poco después, comencé a mejorar más y más, hasta que gracias a Dios quedé completamente sano. Ya no tuve necesidad de volver al médico.

No escuchaba el sensor de reversa

Durante varios años trabajé en un aserradero donde había muchísimo ruido. Además, trabajé muchos años en la planta de aluminio de Mosjøen. Todo esto afectó mi audición y me dejó con pérdida auditiva. Me costaba mucho escuchar los sonidos agudos. Por ejemplo, al dar marcha atrás con el coche, me era imposible oír el pitido del sensor de reversa. También tenía que poner el volumen del televisor muy alto, hasta el nivel 22. Hace un par de semanas te llamé para recibir oración. Dos días después, me di cuenta de que mi audición había mejorado notablemente. Un día, mientras conducía, me quedé maravillado y con la boca abierta, porque ¡ahora sí podía escuchar el sensor de reversa! Ya no necesito poner el televisor tan fuerte. He recuperado muchísimo la audición después de que oraste por mí por teléfono.

Apóyanos en nuestra labor diaria de difundir

Apóyanos en la hermosa labor diaria
de proclamar y difundir la Palabra

¿Podrías apoyar la publicación de la revista digital Legedom con tan solo 150 coronas?

¡Haz clic en el botón de abajo y elige tu forma de ofrendar!

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk

DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries