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6 de agosto
Aquellos enfermos que tocan el manto de Jesús, son sanados.
La gente de toda aquella región corría de un lado a otro y comenzó a llevar a los enfermos en camillas adonde oían que Jesús estaba. Y adondequiera que él iba, en aldeas, ciudades o campos, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que les dejara tocar el borde de su manto. Y todos los que lo tocaban quedaban sanos.
Marcos 6:55–56
Testimonio de fe
Dos años con asma
En los hospitales de Bodø y Mo, los médicos confirmaron que había desarrollado asma. Usaba muchos medicamentos para tratar esta dolencia y a menudo tenía que acudir al hospital de Mo para recibir tratamiento. En 1998, tuviste reuniones en la casa de la cultura de Mo, y allí oraste por mí. Después de eso, comencé a mejorar más y más cada día. Un día me desperté completamente sana. He sido sanada del asma a través de tu ministerio.
Un cáncer agresivo
Los médicos del hospital de Haukeland examinaron a mi esposo y descubrieron que tenía cáncer de hígado, de un tipo muy agresivo, y que además se había propagado. No le dieron ningún tratamiento; fue como si le dijeran: "Vete a casa a morir". Te llamé y tú oraste por él. Ahora los médicos le han hecho nuevas pruebas y los análisis de hígado han salido muy bien. Su nivel de hemoglobina supera el 90 % y ha subido tres kilos de peso. Los médicos consideran que el cáncer ha desaparecido.
