28 de julio

En una ocasión, Jesús perdona a un hombre enfermo antes de sanarlo:

«Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados —entonces dijo al paralítico—: A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». Y él se levantó, tomó al instante su camilla y salió delante de todos, de manera que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo: «Jamás hemos visto tal cosa».

Marcos 2:10–12

Testimonio de fe

Cólicos de lactante

Mi nieto empezó a sufrir de cólicos hace unos meses. Los médicos no podían hacer nada para ayudarlo. Entonces se me ocurrió llamarte para pedir oración. Esa misma noche, el bebé se curó por completo de los cólicos. Desde ese momento, ha estado muy bien.

Un grave problema en el hombro

En el año 2003, tuviste reuniones en Vardø. Durante tres años yo había estado sufriendo por un grave problema en el hombro. Un tendón se había quedado atascado dentro de la articulación debido a un mal movimiento al torcer el brazo. Mi médico no me recomendaba la operación, ya que no podía garantizar que fuera un éxito. Este problema me causaba muchísimo dolor y casi no podía usar el brazo para nada. No podía rascarme la espalda, ni levantar el brazo por encima de la cabeza, ni siquiera podía peinarme; mi esposo tenía que hacerlo por mí. En la reunión de Vardø, oraste por mí. Sentí que el brazo se me dormía. Justo después de que oraste, se escuchó un fuerte chasquido en mi hombro, que a mí me sonó como un disparo. Después de esa hermosa experiencia, mi hombro quedó completamente sano. Ahora puedo tejer, coser, peinarme sola y levantar la mano por encima de la cabeza. Lo que los médicos no pudieron lograr, ¡Dios lo hizo por mí!

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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