28 de agosto

Los setenta discípulos lograron sanar a muchas personas:

Regresaron los setenta llenos de gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Lucas 10:17–19

Testimonio de fe

Cáncer en un riñón

A mi madre le diagnosticaron cáncer en el riñón derecho. Los médicos del Hospital St. Olav en Trondheim la examinaron y confirmaron la enfermedad. Determinaron que no era posible operarla. De esto hace ya un año. No recibió ningún tratamiento médico para el cáncer. En ese tiempo, sentí en mi corazón llamarte para pedir oración de intercesión. Poco tiempo después, ella asistió a un chequeo en el Hospital St. Olav. Para la gloria de Dios, el cáncer había desaparecido. Ya ha pasado medio año desde que fue declarada completamente sana.

Sin dolor después de la operación

Hace dos años sufrí una caída sobre el hielo. Me fracturé gravemente el hombro derecho y tuve que ser sometido a una cirugía. Antes de la operación, te llamé para pedir oración. Después de la intervención, el médico me recetó analgésicos para el dolor. Sin embargo, no necesité tomar ninguno, porque no sentía absolutamente ningún dolor. Los médicos quedaron asombrados cuando pasaron a visitarme y se enteraron de que no había tomado los medicamentos. «¿Por qué no ha tomado sus pastillas?», me preguntaron. «¿Para qué voy a tomar pastillas si no tengo ningún dolor en el hombro?», les respondí. No supieron qué contestar, pero mi médico de cabecera me dijo más tarde: «¡Es realmente sorprendente que no sientas dolor después de una cirugía de hombro de esa magnitud!» ¡Esto es un hermoso milagro del Señor!

Apóyanos en nuestra labor diaria de difundir

Apóyanos en la hermosa labor diaria
de proclamar y difundir la Palabra

¿Podrías apoyar la publicación de la revista digital Legedom con tan solo 150 coronas?

¡Haz clic en el botón de abajo y elige tu forma de ofrendar!

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk

DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries