27 de febrero

El rey David pidió una larga vida:

Vida te pidió, y tú se la diste; largura de días eternamente y para siempre.

Salmos 21:4

Testimonio de fe

El cálculo renal desapareció

Las radiografías del Hospital Universitario de Tromsø mostraron claramente que tenía un cálculo renal de casi un centímetro de grosor. Yo mismo lo vi en la pantalla. Los médicos dijeron que era necesario triturarlo. Pasé medio año con este cálculo renal. Durante ese tiempo, llamé para pedir oración por mí. ¡Y piensen en esto, en ese momento el cálculo se deshizo! Salió en forma de arenilla. Luego volví a tener una cita para el tratamiento en el hospital de Tromsø. El médico de allí quería proceder a triturar el cálculo. Buscaron durante mucho tiempo, pero no encontraron nada. El radiólogo dijo: «No podemos triturar algo que no encontramos». Entonces me reí y lloré de alegría, pero no me atreví a decirles que Dios me había sanado. Ya han pasado dos años desde que ocurrió este milagro. Desde entonces, he estado completamente bien.

Eczema atópico

La prometida de mi hermano sufrió de eczema atópico durante su infancia. Con el tiempo se le quitó. Sin embargo, después de muchos años, le volvió a brotar en el año 2007. Las pomadas y los medicamentos no le ayudaban. El médico le dijo que tendría que aprender a vivir con esta enfermedad. Mi hermano le habló de ustedes, y ella llamó justo antes de la Navidad de 2007. Ustedes oraron para que el eczema desapareciera. Pasaron tres días y no ocurrió nada. Pero en la noche del cuarto día, sintió un cosquilleo en todo el cuerpo. Cuando se despertó a la mañana siguiente, ¡estaba completamente sana! Desde entonces, ha estado muy bien.

Apóyanos en nuestra labor diaria de difundir

Apóyanos en la hermosa labor diaria
de proclamar y difundir la Palabra

¿Podrías apoyar la publicación de la revista digital Legedom con tan solo 150 coronas?

¡Haz clic en el botón de abajo y elige tu forma de ofrendar!

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk

DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries