26 de febrero

David le ruega a Dios que no lo deje morir, sino que le conceda la vida para seguir adelante:

¡Mírame y respóndeme, Señor, Dios mío! Alumbra mis ojos, para que no caiga en el sueño de la muerte.

Salmo 13:4

Testimonio de fe

Libre de 13 años de sufrimiento – Holmgang

Hace 13 años, un techo se derrumbó sobre mi cabeza mientras construía una nueva cámara frigorífica. Sufrí una fractura por compresión y un esguince cervical en el cuello, por lo cual me declararon incapacitado para trabajar. El dolor de cuello hacía que durmiera muy mal por las noches. En 1995, me encontraba con un amigo en el bosque talando árboles cuando, de nuevo, tuve la mala fortuna de que un árbol me cayera sobre el cuello. El dolor se volvió aún más intenso y, con el tiempo, mi espalda comenzó a encorvarse. Poco después, la compuerta de un camión me golpeó la cabeza, lo que empeoró mi situación. El 23 de octubre de 2002, Svein-Magne estuvo como invitado en el programa de televisión Holmgang, donde oró por los enfermos. En ese momento, coloqué una mano sobre el televisor y la otra sobre mi cuello. Al día siguiente, me desperté completamente sano. ¡Podía girar la cabeza en todas las direcciones, algo que no había podido hacer en 13 años! Además, al poco tiempo mi espalda volvió a enderezarse. Ahora puedo dormir profundamente por las noches. Dios me sanó a través de la pantalla.

Libre de zumbido de oídos en Austertana

Hace varios años, realizaste reuniones en Austertana. Fui allí para recibir oración por un molesto zumbido de oídos, una aflicción que había padecido durante muchísimos años. Oraste por mí y, al cabo de unos días, el zumbido desapareció por completo de ambos oídos. Desde entonces, he estado perfectamente bien. Siento un gozo inmenso y agradezco de corazón por lo que Dios ha hecho en mí.

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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