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24 de enero
Dios es quien sana y determina la duración de nuestra vida:
Ved ahora que yo, solo yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.
Deuteronomio 32:39
Testimonio de fe
Libre de angina a través de Gotas de Curación
A finales de los años 80 me diagnosticaron angina de pecho. Tenía que tomar nitroglicerina y otros dos tipos de pastillas todos los días. Se hablaba ya de hacerme una angioplastia. Fue mi médico de cabecera en Arendal quien descubrió que padecía de angina. Entonces compré tu libro "Gotas de Curación". En él hay una foto de tu mano, la cual coloqué sobre mi pecho. Ese mismo día, el dolor de la angina desapareció por completo. Desde entonces, no he vuelto a sentir ninguna molestia.
Rodillas nuevas en Oppdal
Hace unos años, estuviste predicando en el Centro Cristiano de Oppdal. Mi esposa pasó al frente para recibir oración por sus rodillas desgastadas; ya no le quedaba nada de cartílago. Impusiste tus manos sobre sus rodillas y le pediste a Dios que le concediera un cartílago nuevo. Ella fue sanada al instante. Hoy en día sube las escaleras corriendo y va de un lado a otro sin sentir el más mínimo dolor en sus rodillas.
