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24 de diciembre
Cuando el enemigo intenta atemorizarnos para evitar que le pidamos sanidad a Dios, debemos rechazarlo con firmeza, confiando en las promesas del Señor:
¡Sed sobrios y velad! Porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda al acecho buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe.
1 Pedro 5:8–9
Testimonio de fe
La oración venció la arritmia cardíaca
En 2006 comencé a experimentar problemas con mi corazón. El 4 de julio de 2008, fui a una consulta con un cardiólogo en el hospital de Kirkenes. Él confirmó que sufría de arritmia cardíaca (fibrilación auricular). Si subía las escaleras en mi propia casa, me quedaba tan falto de aliento que tenía que recostarme en el sofá después. Me hacía un chequeo médico en el hospital de Kirkenes cada seis meses.
Sanado de una artritis reumatoide incurable
En 2003 comencé a sentir fuertes dolores en el cuerpo. En ese tiempo vivía en Sarpsborg. En el hospital de Sarpsborg, los médicos descubrieron que se trataba de artritis reumatoide. Un médico de allí me dijo: «Debe aprender a vivir con esto». Recibí tratamiento de fisioterapia en varias ocasiones. Durante varios años estuve tomando quimioterapia y analgésicos. La artritis había atacado todo mi cuerpo, pero la rodilla izquierda era la más afectada. Allí me aplicaron inyecciones de cortisona varias veces, pero la inflamación y el dolor siempre regresaban. Apenas podía caminar por la casa; cien metros era lo máximo que lograba andar con gran esfuerzo.
