23 de enero

Dios tiene el poder de guardarnos de toda enfermedad:

El Señor apartará de ti toda enfermedad; No te afligirá con ninguna de las plagas terribles que conociste en Egipto.

Deuteronomio 7:15

Testimonio de fe

El temor y la ansiedad desaparecieron

La ansiedad desapareció en un abrir y cerrar de ojos después de que oraras por mí. Había estado sufriendo de ansiedad durante medio año. Pocos días después de tu oración, me recuperé por completo. ¡Imagínate lo feliz y agradecido que estoy por este milagro en mi vida!

Sanidad de cadera en Bildøy

En junio del año pasado, compartiste la Palabra en una reunión en la escuela bíblica de Bildøy, cerca de Bergen, organizada por Norge IDAG. Asistí con la gran esperanza de recibir la sanidad de Dios para mis dolores de cadera. Me dolían tanto que me costaba mucho dormir de lado por las noches, y también me resultaba muy doloroso levantarme de una silla. No me atrevía a ir al médico por temor a que me dijeran que era un desgaste irreparable. Había sufrido de estos dolores durante tres o cuatro años, y con el tiempo solo empeoraban. Durante la predicación, dijiste que Dios quería sanar a alguien con problemas de cadera. Eso encendió una gran chispa de fe y alegría en mi corazón. No tenía un turno asignado, por lo que mis posibilidades de recibir oración individual esa noche eran muy pocas. Sin embargo, antes de orar por cada persona enferma de manera particular, hiciste una oración general por todos los presentes en la reunión. No sentí nada físico durante la oración, pero al salir de la reunión, ¡el dolor había desaparecido por completo! Desde esa bendecida noche, he podido dormir plácidamente y mis caderas están totalmente sanas para la gloria de Dios.

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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