19 de julio

Jesús sana a un muchacho endemoniado:

Cuando llegaron a la multitud, un hombre se le acercó, se arrodilló ante él y le dijo: ¡Señor, ten compasión de mi hijo! Es lunático y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Lo presenté a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? ¡Traédmelo acá! Y Jesús reprendió al demonio, el cual salió de él, y el muchacho quedó sano desde aquella misma hora.

Mateo 17:14–18

Testimonio de fe

Asma

Mi nieto de casi cinco años de edad contrajo asma cuando tenía dos años. Casi todo el tiempo sufría por causa de esta enfermedad. Tan pronto se recuperaba de un ataque, le venía otro. Sin decir nada a sus padres, lo puse en manos del Señor a través de una llamada telefónica para pedir oración por él. Poco tiempo después, sanó por completo. Ya ha pasado un año desde que el Señor le regaló la salud. Todavía no les he dicho nada a los padres, pero sin duda les testificaré de esto más adelante.

Sanada durante la repetición del programa de televisión

En 1999, una querida amiga vino a visitarme junto a su hija de doce años. La niña tenía varios bultos en el cuello, sentía mucho dolor y se encontraba muy débil. Yo tenía una grabación en video de tu participación en el programa de televisión de 1995. Lo reproduje y, con mucha fe, le pedí a la jovencita que colocara su mano sobre la pantalla de televisión mientras tú orabas. Ella no lograba comprender cómo esto podría traer sanidad a su vida, pero con sencillez obedeció. Esa noche se puso muy mal y le dio fiebre; parecía estar peor que antes. ¡Pero gloria a Dios, cuando despertó a la mañana siguiente, estaba completamente sana!

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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