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19 de diciembre
La sanidad no ocurre de manera automática. Debemos pedir con fe por nuestra restauración para ser sanados.
Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
Santiago 4:2
Testimonio de fe
Cincuenta y un años con migraña
Sufrí de migraña crónica en mi cabeza desde que tenía 13 años. Ahora tengo 67 años. Hace tres años, usted celebró una reunión en Sømna. Durante todos esos años estuve tomando medicamentos para la migraña, pero no me ayudaban mucho. Cuando usted oró por mí en aquella reunión en Sømna, hace casi tres años, fui sanada instantáneamente. Desde ese momento he estado completamente sana y ya no necesito tomar ningún medicamento para la migraña.
Sopló un viento
Hace un tiempo estaba sentada en la sala junto a mi hijo. Acababa de hablar con usted por teléfono. Estaba allí sentada sin pensar en nada en especial. De repente, sentí un viento que sopló hacia mí donde estaba sentada. Al principio pensé que debía venir de un ventilador, pero no tenía ninguno allí. Ese viento misterioso me acarició la mejilla, de una manera completamente clara. Mi hijo no sintió nada de ese viento. Me quedé muy asombrada por lo que experimenté, pero enseguida comprendí que esto debía ser una manifestación divina. Todo duró solo unos segundos.
