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17 de octubre
Pedro resucita a Tabita de entre los muertos:
Pero Pedro, haciendo salir a todos, se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: ¡Tabita, levántate! Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él le dio la mano y la levantó; entonces llamó a los santos y a las viudas, y la presentó viva.
Hechos 9:40–41
Testimonio de fe
Recuperó el sueño
Durante seis años sufrí de insomnio. Empecé a dormir mal cuando dejé de trabajar. No me gustaba tomar pastillas para dormir, pero un par de veces a la semana tenía que recurrir a una tableta para poder descansar un poco. A veces pasaba toda la noche en vela. El 25 de agosto de 2012, organizaste el Sábado de Milagros en tu centro en Vennesla, Norway. Allí oraste por mí. ¡Imagínate, desde entonces he dormido de maravilla! Es una bendición tan grande poder descansar por la noche, porque ahora me siento mucho más llena de energía durante el día. Mi amiga se alegró muchísimo al saber que había recuperado el sueño. ¡Siento cómo burbujea el gozo dentro de mi corazón!
Tenía exceso de hierro
Mi esposo tenía demasiado hierro en la sangre. De cuatro a seis veces al año tenían que extraerle sangre. Los médicos decían que tendría que someterse a este proceso de por vida. Ya han pasado unos cinco o seis años desde que los médicos le detectaron este exceso de hierro. Con esta condición, siempre existe el riesgo de sufrir un infarto. Hace un año y medio, te llamé para pedir intercesión. Oraste por él a través del teléfono. En ese momento, algo maravilloso sucedió. Desde entonces, no ha vuelto a necesitar que le extraigan sangre. El nivel de hierro en su sangre está completamente normal en la actualidad. Los médicos no logran comprenderlo, ¡pero nosotros sabemos que es la obra de Dios!
