17 de diciembre

Aquel que desee ser sanado, debe pedir con fe, sin dudar:

Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

Santiago 1:6–7

Testimonio de fe

"Debes aprender a vivir con la colitis ulcerosa"

Hace seis años, comencé a sangrar por el intestino. Un médico del hospital de Moss me examinó y descubrió que padecía de colitis ulcerosa, una inflamación del colon. Me dijo que simplemente tendría que aprender a vivir con ello, ya que la colitis ulcerosa me acompañaría por el resto de mi vida. Me recetaron tabletas que debía tomar todos los días, dos por la mañana y dos por la noche. En ese tiempo, tenía que correr al baño muchas veces al día.

Articulación temporomandibular desgastada

Dificultades y experiencias dolorosas en mi familia me causaron un estrés muy severo. Comencé a apretar los dientes con fuerza tanto de día como de noche. Esta presión casi constante dañó ambos lados de mi mandíbula. Con el tiempo, la mandíbula se me trabó; ambas articulaciones se habían desgastado por la tensión. Solo podía abrir la boca medio centímetro. Era muy difícil alimentarme, ya que apenas podía introducir un sorbete entre los dientes. Fue una experiencia sumamente traumática para mí. En medio de esta desesperación, acudí al dentista, al médico de cabecera y al ortodoncista, pero ninguno pudo ayudarme. El médico me dijo que la cirugía era la última opción, aunque las probabilidades de recuperarme por completo mediante la operación eran muy bajas.

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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