13 de noviembre

Dios puede sanar a través de los dones de sanidad:

A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el único Espíritu.

1 Corintios 12:9

Testimonio de fe

30 años de ataques de pánico desaparecieron – Holmgang

Durante más de 30 años sufrí de ataques de pánico. Un día de febrero de 1968 experimenté un ataque de pánico por primera vez. Pensé que mi corazón se detendría y que iba a morir. Fui rápidamente al médico esa misma noche. Después de eso, la ansiedad venía casi todos los días y, a menudo, por las noches. Cada día tenía que tomar varias pastillas para combatir esta angustia. Los médicos me recetaron diferentes tipos de medicamentos, pero la medicina no me ayudaba en nada. Un día de octubre de 2005, usted estuvo como invitado en el programa Holmgang de TV 2. Pidió a los que estaban enfermos que pusieran una mano sobre la pantalla mientras usted oraba. Así lo hice. Desde ese momento he sido libre de los ataques de pánico y no he necesitado tomar más medicamentos. La gente de mi pueblo sabe lo que me ha sucedido, y quienes tienen necesidad vienen a mí en busca de consuelo.

«Usted oró – el hallux valgus desapareció»

A principios de diciembre de 2012, comencé a sufrir de hallux valgus (juanete) en el dedo gordo del pie izquierdo. La articulación se inflamó y me resultaba muy doloroso caminar. El zapato ya no me entraba, así que tenía que andar en zapatillas de casa. Mi médico me dijo que debía operarme. Más tarde, descubrió que mi corazón estaba tan débil que no recomendaba la cirugía. Me recetó unas pastillas, pero no las tomé. Después de la visita al médico, le llamé y recibí oración de intercesión. Eso fue a finales de diciembre de 2012. Llamé todos los días durante cuatro días. Luego esperé un día y llamé por quinta vez. Alrededor de una semana después, ¡Dios me sanó! La inflamación y el dolor desaparecieron, y pude volver a ponerme los zapatos y caminar sin dolor. ¡Doy gracias a Dios por Su sanidad!

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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