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12 de junio
Aunque las medicinas no siempre tienen el poder de sanar, mantenemos nuestra fe y esperanza en la sanación divina.
«¡Sube a Galaad y busca bálsamo, virgen hija de Egipto! En vano multiplicas los remedios, pues ya no hay curación para ti».
Jeremías 46:11
Testimonio de fe
Ataques de pánico
Mi esposo sufría de ataques de pánico. Esta aflicción lo atormentaba día y noche. Fue entonces cuando sentí en mi corazón llamarte. En el transcurso de ese mismo día fue sanado, y desde ese momento ha estado completamente bien por la gracia de Dios.
La insuficiencia renal desapareció
Hace algunos años, realizaste reuniones en la iglesia de Førde. Fui allí para recibir oración de fe por mis riñones. Los médicos habían determinado que padecía de insuficiencia renal en ambos riñones, una dolencia que ya llevaba sufriendo durante siete años. Un mes después de que oraras por mí, asistí a un nuevo chequeo médico. Los doctores quedaron maravillados y no lograban comprenderlo, pues mis riñones funcionaban ahora con total normalidad. Les testifiqué que había recibido oración. Al mismo tiempo, compartí este milagro con el periódico local, quienes publicaron un hermoso artículo sobre el prodigio que Dios obró en la iglesia de Førde.
