10 de octubre

Los primeros cristianos oran para que Dios traiga sanidad:

«Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que hablen tu palabra con toda valentía, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús».

Hechos 4:29–30

Testimonio de fe

Quemadura de sol

Mi nieto de once años estaba de vacaciones en Chipre con su familia. Allí sufrió una fuerte quemadura de sol en el rostro. Te llamé una mañana. Esa misma tarde comenzó a mejorar. Cuando se despertó a la mañana siguiente, toda la quemadura había desaparecido. Toda la familia quedó maravillada con lo sucedido. Todos creen firmemente que ocurrió un milagro en el niño.

Parálisis en la garganta

Nuestra nieta de ocho meses nació con la garganta paralizada y, por lo tanto, no podía tragar. El médico del hospital de Ålesund dijo que no había indicios de que pudiera recuperarse. La alimentaban a través de una sonda en el estómago. En ese tiempo te llamé. Oraste por ella y nos dijiste que pasarían tres meses antes de que sanara por completo. De repente, un día abrió su boca y, desde ese momento, pudo comer. Miramos el calendario: habían pasado exactamente tres meses desde que oraste por ella. También tenía mucosidad en las vías respiratorias, y después de esos tres meses, eso también desapareció. En ese mismo tiempo comenzó a sonreír y pudimos conectar mucho mejor con ella. Los médicos no comprenden nada, no pueden explicar lo que ha sucedido. Ya han pasado diez años desde que ocurrió este hermoso milagro.

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Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido por sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el amor y cuidado que tienes por mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis dolencias y sufrimientos. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con este dolor; te pido que lo quites y me libres de todo mal. La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». La sanidad, por tanto, es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y me devuelva la salud por completo, ya sea de inmediato o poco a poco. Confío en tu palabra, espero con fe tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu inmenso amor por mí. En el nombre de Jesús, amén.»

Pido sanidad…

«Querido Jesús, gracias por el cuidado que tienes de mí en mi enfermedad. Gracias porque en la cruz pagaste por todas mis enfermedades y dolores. Por eso, tengo la confianza de acercarme a ti con mi enfermedad, porque sé que no deseas que yo cargue con ella. Te ruego, Señor, que quites esta enfermedad y me libres de todo mal.

La Biblia dice que «Él llevó nuestras enfermedades». Por lo tanto, la sanidad es un regalo que tú, Jesús, ya me has dado al morir en la cruz. Tú, que en aquel tiempo sanaste a todos los que acudían a ti con sus sufrimientos, hazlo también por mí hoy. Permite que el poder de tu Santo Espíritu fluya a través de mí y devuélveme la salud por completo, ya sea en este instante o poco a poco.

Me sostengo en tu palabra, espero en tu sanidad y te doy gracias porque me sanarás. Gracias por tu infinita gracia y tu gran amor para conmigo. En el nombre de Jesús, amén.»

DISEÑO WEB: Haukland Grafisk • DERECHOS DE AUTOR © todo el contenido: Jesus Heals Ministries

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